jueves, 17 de febrero de 2011

LA ADICCIÓN AL TRABAJO

Todos sabemos que trabajar es necesario por múltiples razones que tienen que ver con el crecimiento personal, el cumplimiento de metas sociales y también con una necesidad económica. Sin embargo, muchas veces el exceso de trabajo implica un daño para la salud.

La tendencia a trabajar en exceso, por encima de los propios límites y necesidades personales, por mera dependencia psicológica al trabajo, ha sido llamada “adicción”, y es un tipo de intento de suicidio particularmente silencioso. OJO: No toda persona que trabaje mucho es un adicto.
Desde hace unos años, términos como estrés, ataques de pánico y fobias dejaron de ser desconocidas para pasar a formar parte del vocabulario popular y de muchos diagnósticos médicos. La presión laboral tiene aspectos positivos y negativos porque en ocasiones la gente necesita estar estresada en su trabajo para poder funcionar. Esto es bueno en la medida en que la persona pueda controlar el nivel de estrés.
El ritmo frenético que nos imprimen nuestras múltiples ocupaciones y la necesidad de enfrentar presiones de todo tipo no es lo más saludable.
Trabajar en exceso aumenta el riesgo de lesiones y enfermedades. Además, se llegó a la conclusión de que trabajar doce horas diarias incrementa la posibilidad de padecer enfermedades en un 37%. Es debido al estrés y a la presión constante, más de la mitad de las lesiones y las enfermedades ocurren durante el período de trabajo conocido como “horas extras”.
Actualmente, cada vez se registran más casos de lesiones y enfermedades provocadas por largas jornadas de trabajo. Para conocer más acerca de este problema hay especialistas en Medicina del Trabajo que estudian y tratan estos trastornos. La presión y estrés bajan las defensas, lo que posibilita la aparición de cuadros gripales e infecciones, entre otros.

Trabajadores en riesgo
La pueden sufrir indistintamente los grandes ejecutivos, gobernantes y funcionarios, como los empleados de menor rango; los emprendedores y los trabajadores independientes. Las señales de una persona adicta al trabajo son las siguientes, entre otras:
El no cumplir con las horas establecidas para el trabajo, ya que suelen pasarse mucho más en su horario.
Tener escaso o nada de tiempo libre para descansar y cuando se tiene, la persona se siente incómoda.
El hacer del hogar la extensión de la empresa, llevando trabajo a casa.
El no tener motivos de conversación que no sean asuntos de trabajo.
El vivir con constante tensión, temor y angustia por el trabajo.
El llenar los tiempos libres con otro tipo de actividades, que no son relajantes o recreativas.
El presionar a los subordinados o compañeros constantemente.
El acudir al trabajo a pesar de estar enfermo o tener alguna urgencia personal.
El no tomar vacaciones o días festivos a los que se tienen derecho.
El acostarse pensando en lo pendiente del día siguiente o despertarse durante la noche, con la inquietud de alguno de ellos, que obviamente en ese momento no se va a poder solucionar. El abandono familiar y el no darse tiempo para de repente abandonar el trabajo por algún compromiso personal.
Resumiendo, la persona deja de encontrarse con los amigos, abandona otros ámbitos de pertenencia y se resiente la relación con la familia, porque no está nunca. Esto puede evolucionar hacia una adicción.

Condiciones laborales
Es fundamental que los horarios sean fijos para que la persona se acostumbre.
Aunque se trabaje de noche, situación que produce mayor desgaste, lo ideal es que el horario sea siempre el mismo porque de lo contrario, el ritmo y el funcionamiento del cuerpo se alteran constantemente.
Más allá de los diferentes trabajos que se realicen, trabajar horas extras o dobles turnos expone a los trabajadores a un mayor riesgo de lesión y enfermedad.
Las personas que trabajan horas extras son 60 por ciento más propensas a sufrir una enfermedad o lesión relacionada con el trabajo que las que cumplen con una jornada laboral regular.
Trabajar al menos doce horas al día está asociado con un aumento del 37 por ciento en el riesgo de padecer una enfermedad o sufrir una lesión; mientras que trabajar más de sesenta horas a la semana incrementa el riesgo en un 23 por ciento.
Estas cifras respaldan los hallazgos de estudios que habían demostrado que la fatiga y el estrés provocados por las largas jornadas laborables pueden representar un factor de riesgo de accidentes en el lugar de trabajo.
El riesgo de jornadas laborales excesivas no está relacionado con el tipo de trabajo que se lleve a cabo, ni con el hecho de que el exceso de horas expone a los empleados a un riesgo mayor. Por el contrario, sí existe una relación con el grado de estrés y la presión que sufren aquellas personas que pasan la mayor parte del día en una oficina sometidos a la exigencia constante.

Recomendaciones

No se preocupe por cosas que no puede controlar.
Prepárese lo mejor posible para situaciones que pueden ser estresantes.
Intente ver los cambios como un desafío positivo, no como amenazas.
Dedíquese a resolver conflictos con otras personas.
Pida ayuda a sus amigos, familia o profesionales.
Establezca metas realistas en su hogar y su trabajo.
Haga actividad física con regularidad, que ayudan a focalizar la mente, calmar las ansiedades y liberar tensión física. Aléjese del estrés diario participando en grupos deportivos, eventos sociales y hobbies. Practique meditación y relajación.
Aliméntese en forma balanceada y duerma bien (8 horas diarias). Privarse del sueño entre los 30 y los 60 años por trabajar en exceso, por turnos rotatorios o por pasar muchas horas frente al televisor o al monitor de la computadora, entre otras actividades, puede significar un alto costo para el organismo: aumenta el riesgo de sufrir hipertensión arterial.
No se automedique.
Si no lo puede manejar, muchas veces es necesario asistir a la consulta psicológica.

HIDRATARSE EN EL TRABAJO EXTREMO

El tomar al menos dos litros de agua diariamente nos ayudará a eliminar toxinas, manteniendo nuestros riñones en buenas condiciones, compensando también la pérdida de agua que diariamente se produce por la transpiración y la orina.
Es sumamente importante beber agua antes que la sed aparezca para tener un buen nivel de hidratación, si esperamos a que la sed se haga presente es porque ya nuestro organismo siente su falta. Es así, que una falta de hidratación interna puede muchas veces pasar inadvertida y generar problemas como dolores de cabeza, cansancio, falta de concentración y calambres. Por otra parte, nuestro cuerpo realiza funciones que son vitales gracias al agua, como la regulación de la temperatura corporal, una coordinación del buen funcionamiento de las células y mantener la elasticidad de la piel. Ya sea el agua como bebida o la que contienen los alimentos de nuestra dieta diaria es necesario que garanticen la correcta hidratación de nuestro organismo.
Según los especialistas en salud y nutrición es necesario hidratarse de forma constante, aunque no se realicen esfuerzos físicos, como puede ocurrir en el caso de estar en nuestro lugar de trabajo, donde es muy importante una hidratación adecuada. Esto se debe a que cualquier trabajo que se realice aumenta la producción de calor del organismo y siempre lo hace forma proporcional a la intensidad de la actividad. Asimismo, se ponen en acción algunos mecanismo para perder calor y esto también traer aparejada la pérdida de agua y sales de forma proporcional.
El organismo se encuentra preparado para poder resistir una deshidratación de hasta un 10%. Cuando ese porcentaje se supera comienza una deshidratación que se vuelve peligrosa. El privar al cuerpo de forma prolongada de la ingesta de agua puede provocar un coma y en casos de deshidratación intensa puede producirse la muerte de la persona.
Existen cierto síntomas que produce la deshidratación y que son sencillos de detectar como suelen ser la sed intensa, debilidad, vértigo, sequedad de la piel y mucosas, dolor de cabeza, náuseas, taquicardia, fiebre, hipotensión, colapso cardíaco.
Todos estos síntomas se agravan debido a que existe una pérdida de sales y de electrolitos y por ello sufrir una deshidratación en el lugar de trabajo siempre traer aparejada la pérdida de concentración, además de un menor rendimiento, aumentando las posibilidades de sufrir algún tipo de accidente laboral.
Por todo esto, la recomendación es la de consumir de forma habitual un litro de líquido diariamente por cada 1000 kilo/calorías gastadas en la actividad laboral desarrollada. Ya en verano, con temperaturas más elevadas, la cifra varía siendo de 0,6 a 1 litro por hora o de lo contrario 250 ml, pero cada 20 minutos, variando estas cifras de acuerdo a la actividad que se desarrolla.
Una correcta hidratación proporciona al organismo un equilibrio en sus funciones. Al prevenir la deshidratación, el sujeto evitará los síntomas antes mencionados y, además, podrá concentrarse en su tarea, aumentará su rendimiento y disminuirá de forma exponencial el riesgo de poder sufrir accidentes laborales. En este sentido, es muy importante establecer pautas de hidratación a lo largo de la jornada laboral.
Por ello, según los especialistas, es importante encontrarse bien hidratado antes de comenzar a trabajar, de esta forma es imprescindible un buen desayuno para tener caloría suficientes y desarrollar sin problemas la primera etapa de la jornada laboral, como también para la recuperación de los líquidos que se pierden ya sea de forma perceptible como imperceptible durante el sueño.
Por otra parte cabe tener presente que el agua también se encuentra en los alimentos sólidos, siendo una perfecta fuente de ese elemento. Se debe consumir una cantidad de estos, preferiblemente frutas, que servirá para compensar la pérdida hídrica.
Por último, se le da a los trabajadores algunos consejos, como por ejemplo que la empresa les proporcione bebidas y que las mismas se encuentren cerca del lugar donde desarrollan la actividad, como también tomar consciencia de lo importante que es llegar al lugar de trabajo hidratados de forma correcta, consumir unos 600 ml de líquido como mínimo por cada hora de trabajo y en épocas calurosas beber además una bebida que reponga electrolitos.

HERRAMIENTAS DE USO ADECUADO

Comprender los riesgos más comunes en el uso de las herramientas de mano y los principios para prevenirlos.
En todas las ramas de la industria y en los talleres de mantenimiento en que hay gran empleo de herramientas de mano, éstas constituyen un alto riesgo de accidente. Las estadísticas señalan que un 10% del total son provocados por este tipo de equipo. Se sabe que esta cifra es mayor, ya que muchos de ellos no son conocidos por ocasionar sólo pequeñas lesiones que no impiden continuar trabajando. Estas lesiones leves producen una sensible disminución del rendimiento de los trabajadores, o una baja en la producción. Las herramientas de mano movidas por electricidad o aire son causa de accidentes más serios, debido al empleo de este tipo de energía.
Causa de las lesiones, falta de inspección, mala conservación de herramientas. Esto es porque cada herramienta debe ser cuidadosamente inspeccionada antes de ser usada. Esto es responsabilidad tanto de supervisores como trabajadores. Debe existir un programa de control de herramientas de mano en casa sección. Ninguna herramienta defectuosa debe ser puesta en uso sin antes haber solucionado dicho defecto.

Herramientas apropiadas
El trabajador debe aprender a emplear la herramienta apropiada al tipo de trabajo que hace. Debe ser supervisado para ver si hace uso de la herramienta correcta y hacerle ver las consecuencias que puede tener el uso incorrecto de ellas (accidentes, bajo rendimiento, daños a los materiales, etc.).

Herramientas mal conservadas
El mal cuidado de las herramientas es quizás el punto más efectivo para hacer fracasar un programa de prevención para herramientas de mano. Su pronta devolución al almacén, reversión periódica por personal competente y la reparación oportuna es lo más eficaz para reducir a mínimo el porcentaje de accidentes.

Herramientas seguras
Los siguientes aspectos son fundamentales para trabajar con herramientas de mano en forma eficiente y segura: la compra de las mismas debe ser planificada de acuerdo al tipo de trabajo que se realiza, con el fin de disponer las mejores en calidad y cantidad necesarias. La selección debe realizarse en base a la calidad de las herramientas y no a su precio. Una herramienta de mala calidad, por ejemplo de acero de mango de madera de fibra corta, es un riesgo de accidente en la industria.
En toda industria las herramientas deben estar almacenadas con seguridad en estantes, repisas o en gabinetes apropiados. Los encargados de los cuartos de herramientas deberán tener orden estricta de no distribuir las que estén deterioradas o sean inapropiadas para los trabajos. Debe disponerse de cajas portables de herramientas para trasladarlas en lote según la necesudad. Es importante que haya espacio para cada herramienta y que éstas puedan ser guardadas de manera que sea fácil encontrarlas y ver que estén en su sitio.

Mantenimiento
Cualquier herramienta en malas condiciones debe ser retirada de uso. Lo mismo debe hacerse con las herramientas improvisadas que no corresponden para la función en la que se supone que deben ser empleadas. Las presenten defectos o daños serán retiradas para ser reparadas o desechadas, según sea el caso. La reparación debe ser hecha por técnicos con dominio en la materia, ya que cada herramienta ha sido diseñada y calculada para un trabajo especifico (limpiar, cortar, perforar, etc.). Cualquier cambio hecho sin tomar en cuenta estos factores cambia las características de la herramienta, generando una condición insegura.

Adiestramiento
Los trabajadores deben ser instruidos en el empleo seguro de las herramientas por parte de los supervisores, en conjunto con el encargado de seguridad y con los operarios más experimentados. Esta condición debe ser tanto para el trabajador nuevo como para el antiguo. Al nuevo, para que aprenda el uso correcto y seguro de las herramientas. Al antiguo, para que corrija hábitos formados por mal uso de las mismas.
Mediante la inspección regular de los hábitos de trabajo se descubrirá en qué casos en necesario impartir más formación e instrucción.
Como norma para empleo de las herramientas de mano se insistirá en lo siguiente:
Seleccione la herramienta adecuada para el trabajo que se va a ejecutar.
Asegúrese que esté en buenas condiciones.
Úsela correctamente según las instrucciones dadas y las recomendaciones del fabricante.
Guárdelas en un sitio donde la herramienta no sufra daño y donde no represente un peligro para usted ni para sus compañeros de trabajo.

EL COMPAÑERISMO EN EL TRABAJO

El compañerismo en el entorno laboral, así como las relaciones y aficiones personales satisfactorias fuera del mismo, son los principales remedios contra el estrés.

El buen trato en el lugar de trabajo no sólo reduce las posibilidades de sufrir agobios, sino que también, si se ha sufrido una situación particularmente estresante, ayudan a una mejor recuperación. Es importante mantener y cuidar las relaciones personales dentro y fuera del ámbito laboral. En este punto no es deseable que todas las amistades o personas con las que el trabajador se relaciona fuera de su horario laboral pertenezcan a la misma profesión o ámbito profesional, porque en cierta forma, a través de las conversaciones, se recuerdan o recrean los momentos tensos de la actividad en el centro de trabajo. Se suele producir la no deseable circunstancia de que en aquellas profesiones donde el estrés registra una mayor incidencia, como personal sanitario y docentes, existe una "endogamia" entre sus miembros, de tal forma que sus amistades personales también son exclusivamente compañeros de trabajo.
También recomiendan los expertos que el individuo asuma que "el trabajo no es el centro de la vida", sino que es también importante para el enriquecimiento personal mantener actividades que sean placenteras, tales como una afición concreta o simplemente pasear y charlar con amistades. En un plano más concreto, aconsejan asimismo que en los momentos de máxima tensión en el entorno laboral se lleven a cabo unas sencillas técnicas respiratorias que conllevan una rápida relajación.
Se define el estrés como una situación que percibimos como amenazante, porque pensamos que rebasa nuestros recursos y pone en peligro nuestro bienestar, dado que perturba emocionalmente y nos puede hacer perder el control, hasta el punto de deteriorar las relaciones interpersonales.
El estrés no es una enfermedad propiamente, aunque experimentarlo durante largo tiempo, hasta convertirse en crónico sí genera los síndromes reconocidos como una patología profesional. En la aparición del estrés concurren varias circunstancias: la propia naturaleza del trabajo, en función de su volumen, dificultad y tiempo para realizarlo; el clima laboral, en el que entran en juego las relaciones con los compañeros y el grado de competitividad que la actividad profesional exija; y las características del individuo, lo que significa que unos pueden soportar sin grandes problemas situaciones que a otros les afectan considerablemente.
Los compañeros de trabajo son por lo general nuestros amigos y para hacer buen equipo nos tenemos que coordinar y complementar de forma precisa para que todo salga bien. Esto conllevará que, en determinados momentos, ciertos compañeros van a precisar de nuestra ayuda para determinadas tareas. Podemos ser los expertos que ellos necesitan o simplemente alguien que les eche una mano en un momento de exceso de trabajo. Algún día puede que la situación sea a la inversa y ellos podrán ayudarnos a nosotros.
Prestar ayuda tiene que salir de uno mismo, sin necesidad de que nos la soliciten.
Muchas veces cuando comienza un nuevo compañero en una empresa, carece del apoyo y ayuda del resto de los trabajadores, pero es precisamente en ese momento cuando más la necesita. Por un momento debemos ponernos en su lugar y preguntarnos: ¿cómo se debe sentir por esto? Seguramente no se sentirá muy bien. ¿Qué haríamos si fuésemos él? ¿Cómo nos gustaría que nos tratasen nuestros compañeros?
En una empresa tenemos que ayudarnos los unos a los otros, no sólo dentro de un mismo departamento, sino también en el resto de departamentos que también son parte de la gran familia que es la compañía. Al hablar de compañerismo no nos estamos refiriendo a que se tenga que ser amigo obligado de todos los compañeros porque la amistad tiene que surgir de forma espontánea. El trabajo no tiene como fin hacer amigos sino desempeñar una labor de la forma más agradable y satisfactoria con todas las personas con las que nos toca interactuar. En pro de la convivencia tenemos que poner de nuestra parte para llevarnos bien y respetarnos como personas, independientemente de todo lo demás.
No está justificado faltar al respeto a otro compañero, ni reírse de él ante los demás, o ignorarle cuando se dirige a nosotros, hay que colaborar con él cuando lo necesite, no ponerle dificultades a aquella información que precise de nuestra parte ni ponerle constantemente en desventaja, hablar mal de él a sus espaldas, etc. No vale la típica excusa de “no lo paso” porque eso es indiferente para el trabajo, porque lo único que hay que tener claro es que nos toca trabajar con el compañero, nos guste o no, y cuanto más pongamos de nuestra parte, todo irá mejor. La vida es una lucha constante por superarnos ante las dificultades que surgen en el camino, y entre todos se logra mucho mejor.

FUNDACAPACITACIÓN ORO NEGRO

Capacitar al trabajador en su entorno natural, no es tarea fácil, pero con la participación de todos, podemos lograrlo…

La compleja y difícil situación de los asuntos laborales del país ha venido encontrando respuestas puntuales a muchas de esas situaciones, a través de la gestión gubernamental de este proceso enrumbado a afianzar un nuevo orden sindical obrero patronal y ambiental donde prevalezca el interés colectivo por encima de lo individual.
…Y son precisamente esos intereses colectivos mal conducidos los que han venido dejando un rastro de miseria, donde ha habido abundantes oportunidades de empleo temporales, cuya bonanza, lejos de mejorar la calidad de vida en estos sectores lo que hacen es desmejorarlos cuantitativa y cualitativamente.
Las consecuencias son muchas…
Es dominio de la opinión pública que la “oportuna mano de obra emigratoria alternativa” ha venido satisfaciendo de forma inmediata las necesidades de la industria petrolera o de sus empleadores más inmediatos. Sin embargo, al agotarse la fuente empleadora, esta mano de obra flotante en cuestión de horas se convierte en problema social, agravando la calidad de vida de los residentes, toda vez que al convertirse en residentes colapsan los ya deficientes servicios públicos existentes y, en los casos más extremos, pasan a incrementar los cordones de miseria de los barrios marginales adyacentes, donde el uso de la tala y la quema dañan el ambiente.
Es decir, una activa comunidad trabajadora y productiva inexorablemente se convierte en una comunidad desempleada, destructiva, y es aliciente para la aparición anarquizada de nuevos caseríos o barrios donde ni las fuerzas públicas se atreven a entrar…
Pese a las alianzas estratégicas implementadas por los entes gubernamentales y organismos del Estado, todavía se percibe la falta de personal idóneo necesario cuando se presentan estas grandes zafras laborales, por lo que persiste (aunque en menor cantidad), las incontroladas emigraciones de personas en busca de trabajo propiciando las consecuencias antes señaladas.
Fundacapacitación Oro Negro desde hace varios años viene desarrollando un multidisciplinario programa de capacitación de mano de obra en los distintos espacios comunales y zonas rurales con influencia petrolera en el oriente del país, con miras a minimizar el problema de la mano de obra emigratoria que afecta a la región.
Es misión fundamental de Fundacapacitación Oro Negro el adiestramiento básico de la mano de obra que se requiere para acometer la diversidad de complejos desarrollos petroleros y no petroleros que ya comienzan a ejecutarse en todo el oriente del país, de acuerdo a los lineamientos generales establecidos en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación.
A través de las comunidades organizadas rurales y de los consejos comunales de sectores como Peñalver, Cajigal, Bruzual, Anaco, Naricual, Puerto La Cruz y Guanta, Fundacapacitación Oro Negro, por varios años, ha venido implementando un gran proyecto de capacitación básica integral, orientada a encarar las necesidades reales de mano de obra en cada uno de estos sectores.
Cabe precisar que en la parte inicial de nuestra meta es preparar a más de 9 mil trabajadores en las áreas de: plomeros, cabilleros, encofradores, refractarios, albañiles, riggers, fabricadores, electro-tuberos, soldadores, instrumentistas, pintores, almacenistas, andamieros, electricistas, latoneros, aisladores, mecánico montador, mecánicos rotativos, mecánica estática y seguridad e higiene ambiental (SHA), entre otros.

ENFERMEDADES MÁS FRECUENTES EN LA INDUSTRIA PESADA

Silicosis
Es una enfermedad causada por la sobreexposición a la sílice cristalina libre, las cuales causan lesiones en el tejido pulmonar, fibrosis, que dificultan la habilidad de los pulmones para extraer el oxígeno del aire inhalado.
La sobreexposición a sílice cristalina causa también una disminución de la capacidad de las vías respiratorias para luchar contra ciertas infecciones por esa razón los trabajadores que sufren silicosis son más propensos a otras enfermedades como bronquitis y tuberculosis. Los síntomas característicos son: falta de respiración, tos fuerte, fatiga, piel azulada en los lóbulos de las orejas y en los labios, dolores en el pecho y fiebre.
La sílice es el segundo mineral más abundante en la corteza terrestre y es el principal componente de la arena y roca. Puede encontrarse en forma amorfa o en forma cristalina.
Algunos ejemplos de actividades profesionales en las que existe riesgo de exposición a sílice cristalina son las siguientes:
Trabajos en minas, túneles, canteras, galerías.
Tallado y pulido de rocas silíceas, trabajos de canterías.
Trabajos en seco, de trituración, tamizado y manipulación de minerales o rocas.
Fabricación de vidrio, porcelana, loza y otros productos cerámicos
Trabajos de desmoldeo, desbarbado y desarenado en las fundiciones.
Trabajo con muelas (pulido, afinado) que contengan sílice libre.
Trabajos en chorro de arena y esmeril.

Asbestosis
Se trata de una enfermedad progresiva causada por la lesión producida en el tejido pulmonar como consecuencia de la inhalación de fibras de amianto microscópicas. Tiene un desarrollo similar a las lesiones producidas por la inhalación de sílice cristalina.
El amianto suele encontrarse en materiales de aislamiento acústico y aislamiento de temperatura. Generalmente no representa ningún riesgo cuando está combinado con otros productos que lo mantienen unido de forma que no se desprendan fibras a la atmósfera. Sin embargo si se realizan trabajos de mantenimiento o si se deteriora el recubrimiento que contiene amianto, las fibras pueden pasar a la atmósfera y representar un riesgo de inhalación.
Algunas de las actividades que implican la exposición a amianto están en regresión debido a la normativa específica que restringe o prohíbe su utilización, sin embargo, todavía se producen situaciones de exposición en operaciones de “desamiantado”.

Mesotelioma
Además de asbestosis, la exposición a fibras de amianto puede producir mesotelioma, un tipo de cáncer localizado en la pleura (recubrimiento de los pulmones) o en el peritoneo (recubrimiento del abdomen). Es muy poco frecuente en la población en general, por lo que cuando se detecta es muy posible que se deba a la inhalación de fibras de amianto. Tiene un periodo de latencia muy largo y puede aparecer incluso después de varios años de exposición continuada a fibras de amianto o de exposición a niveles pico de forma intermitente.

Asma ocupacional
Es una enfermedad pulmonar en la que los bronquios reaccionan frente a la exposición a ciertos productos de origen vegetal, animal o a sustancias químicas en el lugar de trabajo. La exposición a estas sustancias provoca una inflamación de los bronquios que se estrechan y llenan de mucosidad. Síntomas característicos suelen ser: ataques de tos, opresión torácica y silbidos al respirar. Una vez que se ha desarrollado el asma, la exposición a la sustancia causante, incluso a niveles relativamente bajos, puede desencadenar los síntomas.
En algunos casos los síntomas pueden aparecer después de transcurridas varias horas desde la exposición y cuando la persona ya ha dejado el lugar de trabajo. En las primeras fases de la enfermedad los síntomas generalmente desaparecen o disminuyen durante los fines de semana o vacaciones, y vuelven reaparecen cuando el trabajador vuelve a estar expuesto.
Cuando la enfermedad está más avanzada, los síntomas pueden desencadenarse por la exposición a sustancias irritantes fuera del lugar de trabajo (humo de tabaco, polvo doméstico, etc.).
Existen más de 200 sustancias que se han relacionado con el asma ocupacional, entre ellas:
Materiales en polvo de naturaleza orgánica y con altos pesos moleculares, proteínas animales y vegetales tales como las asociadas con polvo de grano o animales de laboratorio, o proteínas presentes en el caucho natural.
Compuestos químicos de bajo peso molecular y muy reactivos (por ejemplo los anhídridos y las sales de platino).
Sustancias sensibilizantes y con aplicaciones médicas tales como la penicilina, o las cefalosporinas. Sustancias no sensibilizantes pero irritantes de las vías respiratorias (cloro, dióxido de azufre, humo de incendio, etc.)

Enfermedades sistémicas
Se reconocen los efectos cancerígenos causados por sustancias como el monocloruro de vinilo, el benceno, las anilinas, el cromo y el níquel. En los últimos años se ha visto una reducción de riesgos ocupacionales clásicos tales como el saturnismo y la silicosis, pero se observa un aumento del riesgo cancerígeno debido a la exposición a gran variedad de sustancias en el lugar de trabajo.

Control de la exposición
Si queremos reducir la dosis de exposición recibida por los trabajadores podemos influir en el nivel de contaminantes en el ambiente de trabajo a través de controles colectivos (en la fuente o en el medio de propagación), a través de limitaciones del tiempo de exposición de los operarios; o bien a través del uso de equipos de protección individual o de prácticas de trabajo adecuadas.
Los controles en la fuente se realizan en el foco de contaminación con el objetivo de evitar o reducir la emisión del contaminante al ambiente de trabajo. Se puede sustituir el producto por otro que reduzca el riesgo ambiental, enclaustrar la operación colocando una barrera de interposición, mediante extracción localizada que captura el contaminante en el punto de generación.
Como controles en el medio de propagación podemos recurrir a las medidas de ventilación general o de limpieza de instalaciones.
Los equipos de protección individual son otro método de control que, aunque no eliminan el riesgo, supone una reducción de las consecuencias de la exposición. En algunos casos se hacen fundamentales como ocurre en el caso de la exposición a sustancias cancerígenas o a agentes biológicos. Para los agentes cancerígenos, el objetivo es reducir la exposición al mínimo posible, y aunque existan controles colectivos se recurre al uso de protección respiratoria como elemento de seguridad adicional. En el caso de riesgos biológicos puesto que no existen valores de exposición ambiental definidos, se trata de reducir lo más posible el riesgo de inhalación del agente biológico.

EL ESTRÉS LABORAL

Las exigencias de una sociedad más competitiva nos llevan a tener que aceptar más responsabilidades de las que podemos cumplir. El precio que pagamos por ello puede ser el estrés.
La terminología médica del estrés se define como la "respuesta no específica del organismo a cualquier situación de presión social, laboral, familiar o de cualquier índole fuera de lo común". En otras palabras, todo estímulo, emoción o percepción que coloca a nuestro organismo en estado de alerta es estrés. Podemos decir entonces que es la respuesta del organismo para adaptarse a una nueva situación.
El mecanismo de estrés se caracteriza por una actuación concreta del sistema nervioso simpático y la importante descarga de adrenalina en la acción. La recuperación llega por la acción de su sistema nervioso parasimpático que pone en marcha la acción inversa: descenso de la tensión muscular y arterial, descarga de sustancias hormonales conducentes al descanso.
Tres etapas se distinguen en la respuesta del estrés. En la primera etapa, la de alarma, el cuerpo reconoce el estrés y se prepara para la acción, ya sea de agresión o de fuga. Las glándulas endocrinas liberan hormonas que aumentan los latidos del corazón y el ritmo respiratorio, elevan el nivel de azúcar en la sangre, incrementan la transpiración, dilatan las pupilas y hacen más lenta la digestión. En la segunda etapa, la de resistencia, el cuerpo repara cualquier daño causado por la reacción de alarma. Sin embargo, si el estrés continúa, el cuerpo permanece alerta y no puede reparar los daños. Si continúa la resistencia se inicia la tercera etapa, agotamiento, cuya consecuencia puede ser una alteración producida por el estrés. La exposición prolongada al estrés agota las reservas de energía del cuerpo y puede llevar en situaciones muy extremas incluso a la muerte.
Consecuencias físicas y alteraciones producidas por el estrés
La respuesta física constituida por el estrés es pura y simplemente una preparación del cuerpo para la acción inmediata. La desencadena el hipotálamo (en el cerebro) y hace que el organismo, automáticamente libere adrenalina al torrente sanguíneo (energía), interrumpa el funcionamiento del aparato digestivo, espese la sangre (para favorecer la coagulación en caso de heridas), bombee sangre a los músculos y órganos vitales de todo el cuerpo.
El exceso de adrenalina liberado tiende a descalcificar los huesos, provocando depósitos calcáreos en las paredes arteriales, con su consecuente acción negativa sobre el sistema inmunológico.
Enfermedades causadas o agravadas por el estrés psicológico
Estos trastornos psicosomáticos generalmente afectan al sistema nervioso autónomo, que controla los órganos internos del cuerpo. Ciertos tipos de jaqueca y dolor de cara o espalda, el asma, la úlcera de estómago, la hipertensión y el estrés premenstrual son ejemplos de alteraciones interrelacionadas.
Los médicos han reconocido desde hace tiempo que las personas son más proclives a enfermedades de todo tipo cuando están sometidas a un gran estrés. Los acontecimientos negativos, tales como la muerte de un ser querido, parecen causar el suficiente estrés como para reducir la resistencia del cuerpo a la enfermedad. Sin embargo, las circunstancias positivas, tales como un nuevo trabajo o el nacimiento de un bebé en casa, también pueden alterar la capacidad normal de una persona para resistir la enfermedad. Los sociólogos han elaborado una lista de situaciones vitales y han calculado el relativo efecto del estrés en cada una de ellas. Así, por ejemplo, la muerte del cónyuge encabeza la lista con un 100, mientras que los problemas con el jefe representan un 23; ser despedido, un 47; ir a la cárcel, un 63; cambio en los hábitos de sueño, un 16, y un 73, divorciarse.
Causas
Hay muchos otros factores que también pueden ocasionar alteraciones producidas por el estrés. Entre los que actualmente se investigan podemos mencionar un cierto tipo de conducta que los científicos llaman ‘tipo A’, un término que originalmente se aplicó a personas proclives a enfermedades coronarias. El estilo de enfrentamiento tipo A, caracterizado por una competitiva y absorbente intensidad, es común en las sociedades desarrolladas, y cada vez existen más pruebas de que esta clase de conducta está asociada con una incidencia cada vez mayor de varias alteraciones producidas por estrés.
Otras alteraciones relacionadas con el estrés y de orden más común son los problemas gastrointestinales. Los más serios son las úlceras pépticas y la anorexia nerviosa. Las alteraciones respiratorias también pueden ser consecuencia del estrés. La más común de ellas es el asma, que puede estar producida por contratiempos de tipo emocional. Las situaciones más traumáticas, como pueden ser accidentes, pueden ocasionar una alteración hoy llamada alteración de estrés post-traumática.
Tratamiento
El tratamiento de las alteraciones producidas por el estrés se limita a veces a aliviar el síntoma físico concreto. Por ejemplo, la hipertensión se puede controlar con fármacos. Los tratamientos psicológicos van dirigidos a ayudar a la persona a solucionar la causa del estrés o bien a enfrentarse a ella de una manera más eficaz. A menudo se recomienda la combinación de tratamientos físicos y psicológicos.